Put my show and this player on your website or your social network.
Visita el blog Butaca 648

martes, 11 de diciembre de 2007

Video. El Rey de los Huevones este viernes en Venezuela

rey de los huevones en venezuelaEl director, actor, guionista y productor chileno Boris Quercia, reconocido a lo largo y ancho de su país como una de las figuras más polifacéticas de las artes histriónicas, se encuentra en Caracas para el estreno de su segunda película, la comedia titulada El Rey de los Huevones, una coproducción entre Chile, Venezuela y España que estará desde este viernes 14 de diciembre en las mejores salas del país.

Quercia, conocido por Sexo con amor, la película chilena más taquillera de todos los tiempos, trae en esta oportunidad la historia de Anselmo, un taxista de aeropuerto que por encontrarse un maletín con 24 millones de pesos y hacer gala de su inverosímil nobleza al devolverlos al banco, se gana el título de El Rey de los Huevones; sin contar que además está enamorado de Sandra, la novia de su mejor amigo Mario (interpretado por el actor venezolano Rhandy Piñango), y se hace cargo del hijo de 4 años de una desconocida pasajera.

El protagonista es así, la inocencia personificada en un hombre trabajador, leal, ferviente creyente de la bondad humana y presto a las burlas de un mundo que no está preparado para aceptar que existan seres de tan elogiables maneras.

El Rey de los Huevones ya se estrenó en Perú, Ecuador, Guatemala y Bolivia.
SIGUE LEYENDO Video. El Rey de los Huevones este viernes en Venezuela...
“Es un poco diferente, no es una segunda parte de Sexo con amor, aquí quise trabajar más una línea emotiva, romántica también. Se estrenó el año pasado en Chile y tuvo muy buen pasar por las salas de cine, y ahora estamos aquí probando suerte a ver qué pasa”, dijo Quercia.

Sobre el argumento de la historia, Quercia, quien además de escribirla, la dirigió y protagonizó, explica que “surge porque traté de crear un personaje que fuera correcto, justo, lo que se podría entender como un ciudadano ideal, ejemplo; y sin embargo, al construirlo, en vez de ser un tipo admirado, es el hazmerreir de todos. Porque aunque haya un decir de cómo hay que ser socialmente o una supuesta forma de ser bien en el mundo, eso en la práctica no funciona, porque el mundo funciona de otra manera, que todos sabemos más o menos y por eso podemos sobrevivir aquí. Pero Anselmo es un tipo que por ser tan ingenuo le va mal en el mundo, le va pésimo en el amor, en su vida personal, económica, etc.”.

Sin embargo, aunque el protagonista de la historia genere burlas, Quercia considera que es un tipo de persona “en extinción totalmente. Es una especie rara, que viene de un pasado de cierta nobleza que tuvimos pero del que ya queda muy poco. Pero los que quedan, son los que sostienen la sociedad de alguna manera, porque si no esto se convertiría en una suerte de pillaje entre todos, en casi vandalismo. Todavía queda gente bien intencionada, todos nos hemos encontrado con alguien como El Rey de los Huevones, que en algún momento nos ha salvado de alguna situación complicada en que hemos estado. Pero no sabemos si nosotros seríamos capaces de ser altruistas como él”, señaló.

En cuanto al título de la película, controversial, atrevido o impublicable para unos, divertido para otros, el director chileno dijo que aunque en su país era un poco fuerte en lo público, en lo privado la palabra “huevón” se utiliza mucho, al igual que en Venezuela.

“Es lo más normal decir 'huevón'. Cuando voy aquí a programas de televisión y las cámaras están apagadas, todo el mundo dice esa palabra, pero al encenderse no se puede, porque aquí hay una Ley que no lo permite. En Chile no existe eso, recién hay un debate porque de repente hay programas que abusan demasiado de la grosería, pero en realidad en ese sentido, uno puede decir lo que quiera. El punto es que sí, había cierto resquemor, que es esta valla que separa lo público de lo privado, que por un lado está bien pero por otro lado peca de un cierto cinismo, porque en lo público estamos hablando correctamente y en lo privado de otra manera”, enfatizó.

“Al principio fue un poco chocante y no se atrevían a decirlo mucho, pero luego ya se acostumbraron a mencionar el título de la película y por lo demás, uno no está haciendo nada malo, no son palabras que nazcan de la cabeza de uno. Luego se empezaron a hacer juegos con la palabra y abrió un poquito una puerta a liberar un poco el lenguaje de cierta pacatería o cinismo que tienen los medios de comunicación”.

En ese sentido, para Quercia el cine tiene la cualidad de estar cercano a la gente, y todavía, por lo menos en Chile, es uno de los pocos bastiones de expresión independiente que hay, dado que los diarios y la televisión pertenecen a grandes grupos económicos o al Estado y es por esa razón que la gente ve al cine como un elemento de expresión de la misma sociedad civil, llamado a descubrir estos cinismos y hablar las cosas tal como son.

Aclaró asimismo que aunque la película se llame El Rey de los Huevones, no es grosera o llena de palabras soeces, sino que se habla más o menos como habla la gente normalmente y el término del título viene de esa expresión popular, con la que se tilda a las personas que no aprovechan oportunidades por ser fieles a sus principios.

Sobre la experiencia de la coproducción con Venezuela, Boris Quercia señaló que se dio la oportunidad después del éxito en el país de su primera película Sexo con amor.

“El Cnac (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía) nos invitó a participar en un concurso de coproducciones. Nosotros ya estábamos trabajando en la película, en la pre-producción, y como hacer cine en nuestros países es súper difícil y muy caro, es necesario buscar socios, y así fue como nos llegó en buen momento esa invitación del Cnac. Participamos y ganamos el concurso para coproducir”.

Quercia opina además, que esta es una manera de intercambio cultural, que en América Latina se da poco en este campo por la hegemonía del cine norteamericano, que aunque de buena calidad y con una red de distribución sensacional, no permite a las producciones de acá entrar a los propios países hermanos.

“Se hace muy difícil por ejemplo, estrenar una película chilena en Venezuela, por temas normales del mercado nada más. Porque el venezolano medio está dispuesto más a ver una película con un actor conocidísimo norteamericano que trae una gran cuota de publicidad tras de sí, que una película con actores que no conocen, hablada en español, pero no el que se habla en Venezuela. Entonces son muchas las trabas que tenemos, por lo tanto esta oportunidad, que ya la tuvimos con Sexo con amor y que repetimos con El Rey de los Huevones, es muy importante para nosotros en Chile, que somos un país tan pequeño que la única manera de sobrevivir con nuestro cine, es lograr ganar pequeñas cuotas de mercado a la hegemonía norteamericana sobre el contenido audiovisual”.

Aunque la última película venezolana que recuerda haber visto es Secuestro Express, la cual elogió, está al tanto del repunte del cine venezolano, señalando que tiene más referencias de la gran industria audiovisual venezolana, que es la televisión, por producciones dramáticas que llegan a Chile.

“Las coproducciones son el único camino para poder abrirnos y darnos a conocer en otros países. Tuve la oportunidad de recorrer América Latina estrenando la película y era muy duro tratar de entrar al mercado sin que conozcan los rostros que están en tu película, es como si te ofrecieran un plato exótico, que no conoces los ingredientes y tienes la duda de probarlo o no. Te vas más por lo conocido, mejor tráigame pasta. Eso pasa con el cine, la gente acude a lo que conoce. En ese sentido es importante crear figuras latinoamericanas del cine. Países como México llevan la delantera con Gael García Bernal o Diego Luna. Esa es la gran labor, darnos a conocer, hacernos familiar”, señaló.

Quercia cree que hay muchos talentos en el cine latinoamericano y mucho desparpajo al contar historias, habiendo logrado escapar del cliché de temas como la pobreza o la marginalidad, “porque la gente quiere ver algo que los lleve también a otros mundos, no sólo a restregarles el patetismo social. Ya no sólo nos atañe eso, se hace comedia, acción... estamos por buen pie, sólo nos falta crear cadenas de distribución y sobre todo lograr que nuestras películas tengan la capacidad de competir con Hollywood, entrar en el gusto del espectador como ellos. Hay que hacer buenas películas, mejores películas que las de ellos”. abn



No hay comentarios.: