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sábado, 1 de septiembre de 2007

Venezuela subcampeón en panamericano de kárate

Venezuela logró el subcampeonato en el XVII Panamericano de Kárate Juvenil al conquistar 7 medallas de oro, 7 de plata y 16 de bronce para un total de 30 preseas, en el evento que se realizó en Ecuador desde el 29 de agosto y que culminó este sábado.

La delegación venezolana, integrada por 55 karatecas, quedó a sólo una medalla de oro de Estados Unidos (EEUU) que se alzó con el título de campeón al ganar ocho de oro, siete de plata y nueve de bronce.

El presidente de la Federación Venezolana de Kárate (FVK), Ramón Castillo, suministró la información vía telefónica desde Ecuador una vez concluido el evento.

Alfredo Mayorca, Alexandro Micasino, Ramón Sánchez, Jesús Mesa, José Díaz, Omaira Molina y Carmani Spin, todos en combate (kumité), fueron los venezolanos que subieron, en suelo ecuatoriano, a lo más alto del podio. Con esta actuación, el kárate criollo juvenil superó el tercer lugar alcanzado en la edición anterior de la cita celebrada en Curazao.

Reportaje relacionado: Mujeres venezolanas Campeonas del Torneo Preolímpico de Softbol Femenino rumbo a Juegos Olímpicos de PEKÍN 2008

    En Venezuela el softbol tiene alma de mujer. ABN.- El 22 de agosto de 2007 se hizo historia en el deporte nacional, cuando un grupo de jóvenes mujeres venezolanas se alzó con el primer lugar del Torneo Preolímpico de Softbol Femenino, celebrado en el estadio Martha Medina de Valencia, estado Carabobo.

    Las criollas confirmaron su supremacía al vencer a la selección de Puerto Rico cuatro carreras por cero, consolidando cinco juegos ganados y uno perdido en el Preolímpico, y convirtiéndose en la primera selección nacional de este deporte que participará en unos Juegos Olímpicos (Beijing 2008), precisamente en el último año que esta disciplina se incluirá en la magna justa del deporte universal.

    La capitana de la selección de Venezuela y primera base, María Soto, no esconde sus ansias de participar en unas olimpíadas y recuerda entre risas que «en realidad no quería jugar softbol, jugaba beisbol y a los 15 años mi papá me llevó al campo de softbol, por medio del manager que era amigo de él».

    «Su amigo (el manager) le pidió que me llevara y ahí estuve por cuatro años jugando las dos disciplinas, hasta que a los 19 años me decidí a dejar el beisbol y dedicarme al softbol que me llevó a conocer el mundo», explica esta aguerrida deportista de 29 años de edad, de los cuales ha pasado 13 dentro de la selección nacional de softbol.

    Con añoranza, Soto refiere que sus primeros pasos en el deporte los dio en Valencia (estado Carabobo), escoltada por su padre, un tío y uno de sus tres hermanos, que ya habían sido seducidos por el diamante y formaban parte del mundo del beisbol.

    Comenta que lo más difícil de perseguir en su sueño de deportista fue dejar a su familia para verla sólo durante tres semanas al año, debido a los entrenamientos, juegos y estudios superiores que culminó con éxito en una universidad norteamericana donde se recibió como administradora.

    «Después de tantas cosas, lograr este sueño, que para nosotras era algo tan anhelado, y ya siendo las últimas olimpíadas para el softbol en el mundo, para nosotras es un orgullo tremendo y es el mejor premio que nos pueden haber dado después de tantos sacrificios», apunta la capitana venezolana.

    La segunda base de la selección nacional, Yurubí Alicart, también recuerda como un terrible sacrificio el tener que dejar a su familia para perseguir el sueño del deporte y el oro olímpico, «porque uno como venezolano es bien apegado a la familia y ésa ha sido una de las cosas más difíciles», dijo.

    Con 22 años de edad, Alicart cuenta que, aún cuando sus padres eran más aficionados al volibol y al baloncesto, ella creció en el sector Palo Negro de La Boyera, en Maracay (estado Aragua), rodeada de gente apasionada por el beisbol y jugando en la calle las inolvidables «caimaneras».

    Ahora con una hermanita de siete años que le sigue los pasos y otro de 15 dedicado al kárate, la segunda base venezolana no duda en afirmar que se siente orgullosa de ser mujer y representar a su país, y agrega que, una vez cumplido el sueño de Beijing, dedicará un poco más de tiempo a organizar su vida profesional.

    Este diciembre Yurubí Alicart tiene previsto recibirse en Criminología en Estados Unidos, donde pudo estudiar gracias a una beca que, al igual que otras integrantes de la selección nacional de softbol femenino, obtuvo por su dedicación y destreza en el deporte.

    Sin embargo, en diciembre de 2006, cuando la oportunidad de un empleo estable tocó a la puerta de la shortstop venezolana Denisse Fuenmayor, ésta puso a un lado su título de administradora de empresas de la Universidad de Alabama (Estados Unidos) y agarró el bate y el guante.

    «No podía dejar pasar esta oportunidad de jugar y para mí valió la pena», expresó la joven de 28 años de edad, quien logró el jonrón de la tercera entrada que puso el marcador 4 - 0 en el encuentro ante Puerto Rico, en el estadio Martha Medina de Valencia.

    Fuenmayor rememora que siendo hija única, oriunda de Guacara (estado Carabobo), siempre tuvo una afición desmedida hacia los deportes, destacándose primero en el judo, que debió abandonar por su carrera escolar, y retomó luego con el softbol de la mano de su amiga María Soto.

    «Ella (María Soto) me dijo que fuera a practicar. Aparte de eso, mi papá, mi abuelo y mis tíos jugaban beisbol y yo tenía esa inquietud de qué sería jugar softbol», narra la deportista, y resalta que «una de las cosas más satisfactorias de practicar este deporte es que me ha permitido conocer distintas culturas alrededor del mundo».

    La shortstop afirma que a pesar de «lo difícil que es tener que irte de tu casa, comer esas comidas que tu ni siquiera sabes qué son, pero tienes que hacerlo», el softbol la ha recompensado con «tener un grupo de hermanas, no tengo una hermana de sangre, pero tengo 17 que son las que han estado conmigo por todos estos ocho años».

    La pitcher estelar de la selección venezolana, Mariangee Bogado, se mostró de acuerdo con Denisse sobre la hermandad que existe en el equipo y lo difícil que es dejar a la familia, pero, sobre todo, «a la mamá que está todo el tiempo pendiente de la comida y de todo, y no puedes vivir sin ella».

    Para Bogado la pasión por el softbol le viene de familia y, sin poder contenerse, recuerda que en Mariara (estado Carabobo) inició su carrera como beisbolista a la corta edad de tres años, con una madre que jugaba softbol y un padre que acompañaba la práctica de esta disciplina con el beisbol y aún lo hace.

    Entusiasmada, apunta que su hermano menor, de 15 años de edad, también juega pelota y que ella, con sus 23 años a cuestas, ya recibió su título universitario en Criminología de la Universidad de Indiana (Estados Unidos), donde llegó impulsada por una beca deportiva al igual que Soto, Alicart y Fuenmayor.

    La lanzadora venezolana expresa con seguridad que el softbol le ha dado la oportunidad de conocer nuevas experiencias y asegura que continuará en la selección nacional mientras tenga oportunidad, pero por ahora con la vista siempre puesta en las olimpíadas.


1 comentario:

detodoparavivir dijo...

Que bueno por nuestros hermanos venezolanos, en los proximos ojala que logren la de oro!!

Salu2